Las Chicas de la Cruz Roja

Panta Rhei. Todo fluye

Si el bueno de Heráclito hubiera sido, vamos a poner por caso, un tuitero actual empadronado en Toledo en vez de un filósofo griego del siglo V antes de Cristo, dudo mucho que hubiera pasado a la historia de las frases lapidarias viviendo en estos tiempos tan convulsos, donde hemos comprendido, por las malas, el verdadero significado de que algo se haga viral. Así que a día de hoy nada parece fluir, el mundo que conocemos está como en un pantano de agua estancada, con la humanidad flotando a duras penas, sin ser capaz de distinguir dónde está el fondo. Y resulta que todo lo que necesitamos es agua limpia.

Así que después de un año también yo estancada, retomo este humilde blog.. Soy consciente de que es un medio en desuso, hoy prima el gusto por lo corto, lo rápido, la inmediatez de las redes actuales, esa que conlleva los 15 minutos de gloria que predicaba Andy Wharhol ( De oro se hubiera hecho este artista en Tik-Tok… ), pero reparen ustedes en que inmediatez no siempre rima con sensatez.

Si han sido tan amables de leer mis entradas de anteriores etapas – cosa que les agradezco mucho – entenderán que escribir sobre cómo optimizar el armario ( misión imposible, porque ya lo tenemos trillado ) o analizar si las tendencias de moda nos hacen el apaño ( total, si no hay dónde lucirlas…) no parece tener mucho recorrido. Un día para chándales y otro para mascarillas. And that´s that. O sanseacabó, si lo quieren ustedes en castizo.

Y en estas estaba yo, una tarde de sábado, reflexionando sobre cómo volver a la actividad bloggera y a punto de entregarme a la siesta, esa maravillosa costumbre que debería ser patrimonio inmaterial de la humanidad, cuando me encontré con la película que encabeza esta entrada: Las chicas de la Cruz Roja

Se desconoce la cifra de veces que ha sido emitida por televisión desde su estreno en 1958, seguramente un múltiplo de mil. El guion no tiene misterio. Cuatro agraciadas señoritas de diferente extracción social coinciden e intiman en la jornada de cuestación de la Cruz Roja, la popular fiesta de la banderita y mientras se dedican a tan encomiable tarea, encuentran el amor verdadero y aprenden gratificantes lecciones de vida para encarar el resto de la suya en una jornada que resulta regeneradora. Y todo ello gracias a una hucha.

La imagen de la felicidad, en descapotable y sin mascarilla.
Las cuatro muchachas pasean con esmero hechuras de avispa, ofreciendo una imagen de Madrid moderna y cosmopolita, ya que la ciudad es, sin duda, la quinta protagonista.

Más allá de los topicazos y moralinas de la proyección de la época, me encontré escudriñando los atuendos de las protagonistas. Estamos a finales de los años 50 y las siluetas de potente busto, talle mínimo y amplio vuelo en las faldas se han adueñado del armario femenino. Aunque ningún diseñador fue ni ha sido nunca el causante único de una tendencia, no cabe duda de que la silueta imperante tiene el apellido Dior, quien en 1947 con su colección Corolle, estableció la silueta básica para la siguiente década, el llamado New Look. La guerra había acabado, las mujeres querían dejar atrás el mundo gris, el racionamiento y las privaciones, y abrazaron con deleite aquel frenesí de tela y más tela porque de todos es sabido que el mejor remedio para el desánimo es el exceso.

La célebre silueta Bar que abrió en desfile de Dior, hombros redondeados, cintura minúscula y volumen en la falda.

Y así, las tendencias dictadas por los grandes diseñadores, sin Zara ni Mango, sin apenas publicaciones de moda en el kiosco, llegaban a las mujeres apoyándose en los escasos figurines nacionales ( Ama, Medina, Hola… ) y con la complicidad de las modistas, aquellas mujeres que se ganaban la vida estupendamente porque habían aprendido ” el corte “. En cada barrio ejercía alguna y junto con la peluquera, invariablemente, se convertían en el centro de la vida social femenina.

Se trata de una comedia amable y sin pretensiones, esa “españolada rancia” denostada por los que luego corren a convertir en éxitos de taquilla obras cumbre del humor como la saga de Torrente o Aterriza como puedas. Como toda película coral que se precie cuenta con rutilantes estrellas del firmamento cinematográfico español de la época.

Concha Velasco, actriz ubicua donde las haya, interpreta a Paloma, sencilla chica de barrio, espabilada, dicharachera y provista de la bondad natural que tradicionalmente se le atribuye a las clases humildes. La vemos en su primera aparición con una camisa blanca remangada y una colorida falda de alegre vuelo.

No es difícil imaginar a nuestra Concha a lomos de una Vespa.

Y de la comparación surgen las primeras preguntas. Este inolvidable atuendo de la película de 1953 Vacaciones en Roma lo firma la no menos inolvidable Edith Head, que figura con todos los honores y en letras bien destacadas en los títulos de crédito. En la película española cuesta trabajo encontrar a la responsable de esta preciosa falda: Rango y Paquita Rango era una conocida casa de moda afincada en Madrid, que llegó a desfilar en 1958 en la Exposición Universal de Bruselas. ¿Pero quién era Paquita? ¿una modista? ¿Trabajaba para el omnipresente Cornejo, proveedor oficial de ropajes y atuendos del cine español? Preguntas sin respuesta porque las referencias sobre el vestuario de las películas patrias de aquellos años brillan por su ausencia.

Por cierto que Concha lució una versión de la falda en la portada de una revista femenina. ¿ Se vendió en tiendas ? ¿ Formaba parte de una colección o se regalaba la ropa después del rodaje ?

Una falda como esa bien merece el homenaje de la Tuna.

Sacando los cuartos al personal con su simpatía y gracejo, todo por la noble causa de la banderita, la Velasco luce con garbo un vestido de lunares, estampado tendencia desde siempre y por siempre, del que yo destacaría el escote. Y vestida de esta guisa ejerce su loable postulación perseguida por un novio pegajoso y posesivo que en los tiempos actuales a media mañana hubiera sido puesto a disposición judicial por acoso. Pero en 1958 los celos estaban muy bien vistos.

Porque la clavícula es el hueso más sensual del cuerpo. Se estudia en primero de Anatomía.

Katia Loritz, un bellezón pelirrojo de enigmáticos ojos verdes, interpreta a Marión, hija de un embajador, mundana, superficial y ociosa como corresponde tradicionalmente a las clases altas. No parece muy partidario su personaje de la mesa camilla como falda y opta por la otra tendencia al uso: el traje de corte sastre y falda tubo por debajo de la rodilla. Atención a la manga francesa y sobre todo a los guantes. Siempre me han parecido un detalle de lo más refinado, podría ser algo a tener en cuenta en la post pandemia,. Ahí lo dejo.

Y como complemento, en un momento de la jornada una postulante aparece con una variante de la silueta sastre, ajustada falda tubo y espalda oversize difícil de defender, pues es una verdad universal en moda que el volumen en la prenda solo sienta bien cuando el volumen en cuestión no lo trae una ya incorporado de serie

Luz Márquez , otra cara habitual de la filmografía de los 50 y 60, es Julia, una joven sumida en la depresión y el desánimo. No es para menos, se enfrenta al estigma social de haber sido abandonada por el novio al pie del altar, muchacho con el que se encuentra a media jornada y al que, tras solicitar el donativo para la Cruz Roja, impone, con elegancia, la banderita en la solapa. Más de una , entre las que me incluyo, hubiera clavado otra cosa en la pechera del mozo, o, en su defecto, hubiera propiciado algún encuentro de la hucha con su cabeza. Pero estamos en una película donde prima el señorío y la grandeza de alma. Con una anatomía no tan contundente como su compañera Katia pero con mucho que decir con sus 178 centímetros de fémina, Luz es la modelo ideal para esta silueta de mujeres flor: cintura exigua y barra libre de enaguas.

Siento especial debilidad por este camisero de estampado floral, vibrante verde, manga tres cuartos y el consabido gran vuelo potenciado por can-can. Pero atención al detalle que acompaña el look: la cestita de mimbre de color verde ¿ es el bolso? Posiblemente no, tan solo una forma estilosa de llevar las pegatinas pero que combina a la perfección con el atuendo.

Y finalmente, Mabel Karr con un look de inspiración marinera, falda tableada y adorno de lazo, como no, con estampado de lunares, con el que interpreta a Isabel, la intelectual del grupo, que está más allá de las vanalidades de este mundo pero acaba enganchada a la radio celebrando las proezas deportivas del novio en ciernes.

Y un pequeño guiño a la modernidad, no todo iban a ser faldas flor y faldas tubo:

Mercedes Alonso y B.B.: separadas al nacer…

En la noche, y como digno colofón, nuestras heroínas acuden a una cena de gala en La Moraleja , que es ” como la kermés de Vallecas pero en fino “, apunta Paloma. Y ahí las tienen, haciendo su entrada triunfal, con la seguridad de quien se sabe bien vestida. Marión, como corresponde a una mujer adinerada, con su estola de visón, que entonces se podía llevar sin remordimientos; Isabel sorprende con un palabra de honor que complementa con su cola de caballo platino y la representante del pueblo llano es condecorada por su buen hacer con la hucha con un traje prestado de espectacular drapeado y guantes granates.

Pero es Luz Márquez la que haciendo honor a su nombre deslumbra con precioso traje de cóctel blanco con filigrana de encaje negro y una pequeña cola.

Y colorín , colorado todas acaban felices en los brazos de sus amados. Por un final así, bailando agarrados y hasta las tantas, firmaríamos todos ahora mismo sin dudar. Ya llegará.

Si entendemos la moda como un reflejo del tiempo en que vivimos, si en las películas el vestuario es un personaje más que nos sitúa perfectamente sin más explicaciones, no comprendo por qué, incluso hoy en día, tan solo se ensalzan los atuendos cuando pertenecen a reyes del siglo XV o a terratenientes ingleses con un ejército de sirvientes. Tal vez Cornejo tenga unos archivos para profesionales y fuera de mi alcance donde se pueda desentrañar el misterio ” Rango y Paquita “, tal vez Paquita fuera la prima modista del regidor, seguiré investigando. Lo que busco es acercarme a unas películas vistas cien veces con la mirada sin prejuicios de quien espera descubrir algo nuevo. Y espero que me acompañen en este viaje.

¡ Feliz semana !

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